lunes, 30 de noviembre de 2020

EXALTACIÓN A RODERICO ANIBAL RODRÍGUEZ RODAS. "CHOLICO RODRÍGUEZ".

 Esencia del comentario deportivo de abolengo
donde Quetzaltenango toma forma con hidalguía,
en honor a la juventud que sigue paso a paso
el devenir del deporte que nos llama cada día.

Es usted el verbo que engalana, educa y orifica
a la crónica deportiva que ya no se encuentra ahora;
es un libro de proverbios con experiencias especiales 
que han de permanecer en nuestra noble historia.

Me deleito en la elocuencia que cada palabra suya lleva
y se eleva como cátedra a los corazones que la aprecian;
dialéctica soberana que ha de vibrar mucho en el futuro
donde están las prosas más selectas que también lo elogian.

He bregado en lo que usted predica con Salmos puros,
pero me he quedado en las riberas de su afluente,
donde usted hermana al deporte con lo excelso
para dejar cada lección más allá del lúcido horizonte.

Esa magia de experiencias puras que usted vierte sin recelo
siquiera se diseminaran hacia los cronistas que hoy nacen
para que su filosofía no muera en los márgenes del mundo,
sino,quede en los pergaminos de oro en que hoy florecen.

Será la Biblia deportiva convertida en términos sagrados
o la antorcha de luminosidad en anaqueles vírgenes,
para cuando queramos aprender su gran filosofía
haya una mano que nos de aliento en sus márgenes.

Entonces renacerá de nuevo la idiosincrasia del deporte
para situarse en los estadios del firme firmamento,
para cuando levantemos nuestros ojos hacia allá
oigamos su "Callejón Deportivo" con más entendimiento.

Usted habrá de perdonar que humildemente he escrito
lo que usted me inspira en mi aposento cuando aprendo:
Que, si no hay iconos que nos lleven hacia el puerto
nuestra barca fenecerá en las borrascas que estoy viendo.

Por eso grabo en mi memoria sin sosiego, su prédica sincera
para tenerla en mi agenda como ineludible profecía;
será mi confesionario en donde he de confesarlo todo,
como es: que me hace falta aprender mucho, mucho todavía.

Ese mucho es lo que usted lleva deportivamente en el alma,
eso que lo distingue en las entrañas de la "Ciudad Estrella",
como aun lleva su poesía Osmundo Arriola, el inolvidable
o el Santa María, su cúspide, hasta la constelación más bella.

Por eso me adelanto a ello con perceptible y único respeto,
tampoco quiero competir con otros halagos que reciba,
pero si el deporte me lo permite sin límites llegar a esta meta
he de pedirle al mundo que su crónica jamás prescriba.

Salud don "Cholico Rodríguez", el profeta de la palabra buena,
el Gran Señor de la crítica que regaña y que enamora sin ocaso,
los selectos llevan su nombre y su carisma como broche
para distinguirse como quetzaltecos en su triunfo y su fracaso.

Porque no habrá otro predicador que sienta ese germen
y lo haga llegar al átomo minúsculo de la ínclita existencia,
para formar el jardín florido de leyes y preceptos deportivos
que le hace falta a Quetzaltenango entre su inmarcesible ciencia.

RODIMIRO GRAMAJO RODRÍGUEZ.



martes, 17 de noviembre de 2020

VERSOS LIBRES PARA VILMA JULIETA CALDERÓN CHÁVEZ..

 Poetisa de versos inescrutables
donde sus anclas de oro tocan el coral,
donde se refracta el prisma de su don
y regresa al cielo como alondra angelical.

Poetisa en que las aristas de la flora
trinan como liras saturadas de ilusión,
y cada dialipétala le obsequia sus colores
para enarbolarla en nítidos santuarios.

Poetisa de constelaciones bellas
en que Osmundo Arriola escribió querellas,
sin olvidar al elegante Pablo Neruda;
uno con "Su rincón querido"y el otro con
su "Poema veinte".

Ahí estas oculta como perfume inesperado
que atrae a la inspiración que deambula incierta
para posarse en tu numen que yo admiro
y hoy lo pongo entre versos y cuartetos.

Escribo estos versos en noches de luna 
enamorada,
desde el balcón florido de tu encanto soberano
que desparrama constelaciones de luz y de poesía
para verterlos en tu manantial de carisma tan querido.

Que te guste lo que escribo es mi complacencia
porque no tengo la culpa que tu me lo dictaras,
solo quise tomar mi aguja enhebrada en oro
para bordar tu nombre en el aliento de la vida.

Son flores silvestres que nacieron pensativas
en la rivera de algún arroyo cristalino
que entona himnos desde tu nombre bello
para dejarlo en pentagramas en la fronda.

Como no soy poeta todavía, yo lo reconozco,
estas líneas las plagié de tu acervo y tu dulzura,
se volvieron nectarinas en tus labios
para caer en el vuelo del ruiseñor que lo llevará
hasta el cielo.

Toda flor espera al ruiseñor enamorado
para succionarle su manjar apetecido;
toda poetisa como tú, debe esperar algún bohemio
que quiera exaltarte junto a tu nombre que enamora.

Te enviaré al mundo que aun te desconoce
y le diré con mi aliento puro y soberano
que has de brillar en toda anécdota o dilema
pero mejor si es en la prosa que rima y sueña.

Así eres Vilma Julieta Calderón Chávez,
la poeta que vive en cada metáfora sencilla y noble;
la que viaja en senderos de arenisca de oro
para inmortalizarse en todo anhelo virginal.

Sigue pues tu camino lírico que te atrae y bendice
por traerlo en el alma desde niña y desde ayer,
sigue siendo la musa del poeta que te besa
y en noches de luceros se enreda en tus anhelos.

Cuando estés en tus altares de nácares encendidos,
no te olvides de mi nombre y de mis versos
para que vayan tomando su forma entre los tuyos
y pueda ser otro predicador del mismo verso 
en tu poesía.

RODIMIRO GRAMAJO RODRÍGUEZ.

sábado, 8 de agosto de 2020

A "RESIDENCIALES COVADONGA". DE QUETZALTENANGO.

Oasis de aristas incólumes de vida,
donde el destino pasa en tus celajes
dejando una vivencia en tus colores
para enseñarnos la esencia y tu bondad.

Tienes en tu ambiente el credo peculiar
y la añoranza de la idea tan fecunda
donde ha de inmortalizarse la fe y el amor
y la magnificencia de tu gente en hermandad.

Se percibe en tus aires de esperanza bella
la creencia unánime del cambio espiritual
como un eslabón que nos une a Dios eterno
que nos dicta practicar de él su integridad.

Debemos de agradecerte el arrullo tan sincero
que en cánticos humildes nos das en tu vigilia,
algo así como una nueva ideología que reverdece
para llevarnos en alabanzas a tu bella honestidad.

Nos cobijas con silente sinfonía y único carisma,
dándole calor a nuestra simiente familiar
que habrá de llevarte por siempre en sus retinas
para que no muera nunca tu física identidad.

Eres el testimonio que la vida es maravillosa
y que nos mueve a ser mejores cada día,
olvidar los sinsabores que a diario nos acechan,
los cuales nos enseñan el valor de la amistad.

Por eso te dedico mis versos y la gran filosofía
que he cosechado en tus linderos y encantos,
donde mis preces van quedando impregnadas
para enarbolar, mientras yo pueda, tu verdad.

Perdona que no sea escritor tan consumado,
pero me satisface compartir contigo lo que soy,
lo que contiene mi sangre en su sentido globular,
principalmente mi perenne y grata solidaridad.

Bendito seas por siempre o en lo que existas;
gracias por darme tu pesebre para alojarme,
ponerle alas a mi inspiración que te ama
para algún día morir con sutil serenidad.

Entonces verás mi admiración que por ti existe,
la que siempre te he querido dedicar,
pero llegará el momento preciso y eterno
para ponerte en la gloria que mereces de verdad.

Allá estarás con plenitud como ninguno
pernoctando como alondra de luz y de colores,
en pago a la posada que me diste en este tiempo
y cuando mi vida tenía de ello gran necesidad.

Por ello solo quiero agradecerte eternamente,
la sombra y calor que me has dado sin medida,
porque así es tu lineamiento desde que naciste
como un manantial de amor y caridad.

RODIMIRO GRAMAJO RODRÍGUEZ.

miércoles, 29 de julio de 2020

EPITAFIO A TRINIDAD MARIO GUSTAVO RECINOS GONZÁLEZ.

Te fuiste de la tierra que te ama todavía,
Recuerdos gratos dejaste en nuestras vidas,
Inmarcesibles ejemplos que llevaremos cada día,
No dudando ponerlos en práctica a cada día.
Intuiste tal vez que habrías de irte luego
Después de haber cumplido tu faena,
A nadie ocultaste tu sabia hidalguía
Donde todos pusimos nuestra fe aquí en la vida.

Mañana cuando te encuentres con tu familia
Anidarán de nuevo tus plegarias en tus sienes,
Rezarán con más amor los coros y tu homilía
Imitando a tu Creador que te ha llamado
Ondeando sus manos entre cánticos de gloria.

Guatemala conoció tu santa hombría
Unificando criterios de luz para darte tu lugar,
Supiste agenciarte toda amistad que te daría
Todo el corazón y su sentir tan grato y bello,
Afirmando que estas en lo divino
Vocalizando nuestros nombres ante Dios
O bien decir, perfumando sus caminos.......

Relicarios llevaremos por la senda
En donde dejaste tus pasos tan eternos;
Cual cúmulos de ideas matizadas como prenda
Igual a la que te dimos en pago a tus consejos;
Nítidos presagios de bienaventuranzas
O proverbios que aunque estén lejos
Siempre merecen el respeto que les diste.

Guarda donde estés esta oración que nos dejaste
O llévala en tus nuevos atuendos de cristiano;
No olvides que, desde aquí estamos imitando
Zumos de las anécdotas que con respeto nos contaste......
Ahora me despido, no con aquel apretón de manos,
Lo hago con la oración que tú también nos enseñaste,
Entonces hasta pronto padre mío
Zumo angelical del protector y amigo consejero
.
Respetuosamente:
RODIMIRO GRAMAJO RODRÍGUEZ.


jueves, 16 de julio de 2020

ANGEL DAVID CABRERA GRAMAJO

Para reconocer los valores de la vida
es necesario verterlo con palabras,
hacerlos llegar más allá de las estrellas
para que todo quede impregnado en ellas.

Vino al mundo como mensajero santo y puro
para recorrer los inciertos caminos de la vida,
para darnos aliento en cada lúgubre instante
y en las alegrías que adornan el consciente.

Es usted el ángulo en que podemos ser tan salvos
para conocer lo que verdaderamente es Dios,
asirnos a él por medio de sus manos tan morenas
o de su idea que tira anclas en playas tan serenas.

Sus pasos suenan con los de Nefi y otros guías
en la vereda de mi pensamiento que le atrae;
algo así como la Perla de Gran Precio que es su alma
la que nos educa y nos enseña el camino de la calma.

La distancia que a veces nos separa es el testimonio
que nos enseña el amor familiar que siempre ha existido,
el que florece entre oraciones y mandatos de sobrado aliento
que a veces no entendemos, pero son nuestro alimento.

Usted nos lleva en su sangre y lúcido intelecto;
sé que ora por nosotros en cada una de sus verídicas vigilias;
gracias por esas bendiciones que nos hacen falta tanto, tanto
como también al mundo que lo ama y lo tiene como un santo.

Después de su misión lo tenemos con nosotros nuevamente,
gracias por dejar nuestros apellidos en un Brasil lejano y bello
alguien los recordará a través de los años imperecederos
para que vivan en esa historia que todo lo guarda en sus linderos.

Es usted nuestro estandarte en cada paso de la vida,
es nuestro perfume religioso que satura nuestras sienes
para que sintamos el espíritu de Dios en cada huerto
y volvamos a vivir con Jesús, si es posible, en el desierto.

Esté siempre con nosotros por ser única lumbrera,
sea nuestro Norte hasta llegar al final ineludible;
así, nos enfrentaremos con valor al dueño de la vida
para poder agradecerle con amor la vida concedida.

Siga caminando y predicando las leyes que su iglesia le confía,
sin olvidar los genes de su Madre que lo sigue amando,
como también su progenitor que sin escatimar esfuerzo
lo han traído hasta aquí para ponerlo fuera de lo adverso.

Yo me iré algún día de esta tierra que aún confía
en mis restos buenos que me sostienen todavía;
estos versos queden como testigos de nuestro encuentro
y a la vez de todo lo vivido con sombras, luz y algún lamento.

Allá nos encontraremos para seguir platicando de la vida,
vendré a enredarme entre sus sueños profundos y serenos,
luego me iré, después de dejarle un beso en la frente
y un suspiro que en usted, siempre pueda estar presente.

Y volverá a despertar para encontrar la misma vida,
usted le pondrá varios colores como lo hace desde ahora;
cual arco iris con dos extremos, como siempre bellos
para recordarle a Dios, a su familia y que usted: Son ellos.

RODIMIRO GRAMAJO RODRÍGUEZ.

martes, 16 de junio de 2020

MI DESPEDIDA ANTE EL COVID 19.

No quiero caer de pesimista
pero la vida dicen: "No es comprada",
no sea que me toque viajar con el Covid
y no tenga tiempo de decir adiós.

Me iré con el alma llena de absurdos,
tanto por lo malo que yo fui
o, por lo bueno que pocas veces practiqué,
pero cuya equivalencia solo la da Dios.

Reconozco que en mi trayecto vital
fui verdugo de mi propia vida,
no digamos de mucha gente que conocí,
quienes puedan obsequiarme un perdón o
una maldición.

Quise retractarme para borrarlo todo,
pero fue imposible, no digamos irreversible;
el cáncer continuó carcomiendo mis entrañas
hasta convertirme en odiado y despreciado.

Tal vez haya uno, dos o tres que me perdonen
tal y como sucedió en Sodoma en aquel tiempo,
ellos serán mis salvadores ante la Divina Mano
o las que me hundan más en el fuego eterno.

Me voy con valentía al lugar que me asignen
y con la idea que no podré volver aunque desee,
no tendré el poder de vencer y derogar leyes,
sólo se que la cumpliré hasta más no poder.

Te espero Covid 19 en la quietud de mi aposento,
no tengas pena de entrar, te estoy esperando,
solo dame tiempo de hacer un pretérito viaje
y musitar entre mis labios la frase de pedir perdón

No me llevaré nada, solo una sarta de recuerdos
que pondré en la posada que me des;
otros los tendré en mi mente deambulando
para no sentir mi encierro tan tétrico y tan frío.

Ahí redactaré en el oxígeno más curiosidades mías,
para no dejarlas escritas en los muros de ese cuarto,
serán desvaríos que solo yo entenderé a medias
sin darles forma porque estaré en mi gélida agonía.

Solo tendré como idea sólida el valor de la poesía,
aquella que nunca pude dominar como Rubén Darío
y otros;
cuando menos la quise crear entre mi mente loca
de dónde nunca escapará por ser tan solo mía.

Vamos pues, caminemos hacia donde me quieres llevar,
seamos amigos desde aquí hasta donde pueda soportar
tu aliento,
solo te encargo mis hijos y mi fortuita gloria malograda
sin olvidar a Margarita Elizabeth que por último arrullé.

Los otros mundos que tuve la oportunidad de conocer
los llevo en mis dentros como prendas también sagradas,
las dejaré ir en el río de aguas cristalinas y benditas
para no mancharlas con mis lágrimas sin valor alguno.

Ya en mis manos tengo el boleto de este bello viaje,
no sé que sorpresas y cruces cargaré en la ida,
el frío carcomerá mis huesos hasta el "tuétano"
y la melancolía se adueñará de mi sentir confuso.

No veo hacia atrás, porque ya nada es mío,
solo pienso que es una nebulosa sin forma y sin carisma;
son páramos sin rosas, ni estrellas como las hube creado,
son solo páginas del libro que nunca pude terminar.

Algunas cosas y vivencias quedarán perdidas
para que nadie las lea y sean de burla o sarcasmo,
podrían servir de ejemplo para quienes comienzan a vivir
y no hagan lo que siempre hice yo.

Ya no quiero cansarlos hermanos y tesoros míos,
déjenme viajar tranquilo hacia donde voy
iré a mi descanso o arrepentimiento interminable
para recibir la corona candente que mis sienes quemará.

Hasta pronto o hasta luego, no se que me espera allá,
bueno, ya todo está marcado, no queda nada que hacer;
si pueden obsequiarme una oración o un suspiro,
será más que suficiente a lo que pueda merecer.

RODIMIRO GRAMAJO RODRÍGUEZ.

sábado, 6 de junio de 2020

COVID 19

Por qué tenerte miedo a cada instante
si eres parte del destino que nos ama;
todo ha de cumplirse de acuerdo a los mandatos
que nos toca vivir a cada uno por igual.

No debemos ser cobardes ante tu minúscula figura,
si todo viene desde hace miles de años del Señor;
recordemos las plagas de Egipto y otras tantas
que asolaron la tierra y como si nada, se esfumaron.

Habremos de morir hoy o en alguna fecha inesperada,
tendremos que dejar este escenario de risas y lamentos,
tal vez daremos gracias a esta peste que nos acecha y acaricia
que, por otro lado, habrá de quitarnos tantos sufrimientos
terrenales.

Los millonarios no quieren desprenderse de sus bienes,
el pobre no quiere dejarse vencer en honor a su verdad;
todo es un laberinto que cada día no entendemos,
tampoco conocemos hacia dónde vamos a parar.

Si todo está dispuesto no podemos revelarnos ante ello,
mucho menos ser cobardes o llorar como niños sin derecho,;
debemos sujetarnos al tiempo de vida convenido
aunque nuestra idiosincrasia sea miserable o de abolengo.

No sabemos que nos espera en un futuro no lejano,
esto es solo el inicio de muchas pestes que vendrán,
esto es un alerta para prepararnos con más cuidado
y fortalecer nuestras entrañas, alma y corazón.

Algunos predican que vendrá el fin del mundo,
entonces que esperamos, si nosotros lo pedimos;
"pedid con fe y se os dará", entonces, ¿Que podemos esperar?
únicamente la respuesta de esta ingente petición.

Pude tener riquezas hasta desbordarse de mis bolsillos,
pude tener pobrezas hasta morir entre el oscuro polvo,
hoy no me quejo de lo que tengo porque he de dejarlo,
como también las joyas, los llantos y alegrías pasajeras.

Debemos estar con la frente hacia lo alto
y que Dios responda por nuestras actitudes y valores;
cuando la muerte llega no se conduele de súplicas ajenas
porque tiene que cumplir su función aquí en la tierra.

Alguien se condolerá de nuestro cuerpo y nombre
para depositar nuestros restos en la polvorosa tierra
o condolerse de vernos caminando todavía,
pero, de que la muerte llega, llega para decir adiós.

Respecto a mí:
que me importa que me hayan estimado o despreciado,
hice lo posible por soportar los vejámenes que aquí se viven,
demostré que no tuve miedo a nada, ni siquiera mi mismo
mucho menos a la muerte que es mi amante bella y anhelada.

Tal vez soy resentido social con traumas en el alma,
pero todo eso me da fuerzas para no arrodillarme, cual cobarde,
son las armas para sentirme apoyado en un algo que muchos odian,
pero siempre espero la mano y el soplo de amor del Redentor.

Él dijo: "Se valiente y no temas que yo estoy contigo",
es otro apoyo que fortalece mi valentía ante la vida tan confusa;
;acuérdate "Que de polvo eres y en polvo te convertirás",
entonces que me aparte del cobarde que huye de la misma muerte.

Diré:
Ven muerte aquí te espero en la esquina de los enamorados,
déjame contarte mis sinsabores en mi época de amores
tú me contarás tus experiencias descarnadas, mustias y frías;
juntos nos iremos por la rivera del destino enjuto.

Caminaremos poco a poco por senderos muy desconocidos,
miraremos encenderse las auroras o cubrirse de tenue luto,
le pondremos colores que ni el arco iris tiene
y rosas con besos fríos, cual luna de miel en desvaríos.

Agradezco al Covid 19 el habernos unido en nuestro romance
que algunos no han gozado por su cobardía sin valor alguno
disfrutemos nuestras locuras amorosas aunque nos envidien otros
para vengarnos de ellos por tenerte miedo y despreciarte cada día.

No debemos de huir de las miradas de la gente,
dejemos los prejuicios en la canasta del olvido,
aquella canasta dónde alguna vez te llevé flores
ya no sirve de nada ante nuestros cuerpos tan desnudos.

Gracias Covid 19 por unirme a mi amada de repente,
no tengo con que pagarte este milagro que me diste,
será una luna de miel interminable y por muchos años;
que nos importa el mundo de los vivos casi muertos..

Escúchame ¡Oh muerte!
Cerraremos nuestra alcoba y dejaremos velas encendidas
para que nadie escuche nuestros nuevos juramentos;
tampoco imiten nuestra forma de amar y nuestros besos,
será un romance sin escépticos y sin límites, ni leyes vanas.

No nos importarán las flores, las joyas y alhajas terrenales
porque en lugar de eso tendremos jardines de luceros;
tú, lucirás diademas y collares de nítidas estrellas
y en lugar de páramos tendremos lagos y luces de cometas.

El Covid 19 será nuestra barca preferida,
no habrá necesidad de remos que interrumpan nuestros besos,
la fuerza de nuestro amor la empujará a no se dónde
para que permanezcas enamorada y asida por siempre de mi cuello.

Ya no quiero interrumpir nuestra unión tan anhelada,
dejemos que las tinieblas invadan nuestros cuerpos,
que los recuerdos y oraciones de nuestros deudos toquen a la puerta
o los deje el mensajero en el buzón del olvido para entonces.

RODIMIRO GRAMAJO RODRÍGUEZ.