viernes, 31 de mayo de 2013

Guatemala.

Guatemala, la sufrida Guatemala,
Guatemala, la ensangrentada Guatemala;
quien del tormento te podrá salvar.

Guatemala, la condenada Guatemala,
Guatemala, la azotada Guatemala;
será que ¿ Así tienes que morir?

Guatemala, la odiada Guatemala,
Guatemala, la indefensa Guatemala;
¿Cómo es que te maltratan tus adversos?

Ante tanta ingratitud, oh, mi Guatemala la sufrida
nadie te puedo yo ofrecer,
sólo decirte que contigo voy
a tu Gólgota que te espera ya.

Rodimiro Gramajo Rodríguez.



María Antonieta v de Aguilar.

la amistad anida en su nombre
y la hace ligamen divino y sacrosanto;
el que necesita nuestro mundo
para mantener su perfección.

Almas como la que usted conlleva
purifican más la luz,
perfuman el verbo y la esperanza
que cada día cumplen su misión.

Quien como usted que tiene
el significado de la vida,
la forma o el mutis elocuente 
para llegar al corazón.

Hay amigos que no sueñan,
tienen confundidos los sentidos,
bajan la cerviz con decadencia
como perdiendo la razón.

Usted tiene la magia de colores
como la aurora en cualquier amanecer
que decora con atuendos la neblina
hasta diluirla que es su intención.

"Traemos un propósito a la vida",
dijo usted como aliento ante el dolor,
principalmente en el frío de hospital
cuando varios esperaban curación.

Momentos que necesitan la sonrisa
en conjunción con el aliento espiritual;
es ahí donde las almas se hacen una
y se confunden en santa comunión.

Espero con ello honrar su acento
para  disceminarlo por doquier;
ponerlo de ejemplo al que anhela
un hálito en su triste corazón.
-o-
Rodimiro Gramajo Rodríguez.   

miércoles, 15 de mayo de 2013

Partida. (Para Nurita, en el día de su boda.)

Cada día se acerca tu partida,
a nosotros se nos hará más grande la herida
porque ya no te veremos cada día,
pero Dios nos dará con su poder la conformidad..

Ahora que nos toca entregarte
como doncella a desposada;
nuestro corazón se  encuentra triste
y nuestra alma destrozada.

El llanto de nuestros ojos
invade el espíritu en agonía
al saber de tu viaje
cómo la penúltima de mis hijos
con quien compartía toda la armonía.

A partir de hoy ya no serás nuestra,
irás a compartir con otras gentes,
pero estás preparada para lo que se trate
como el aire o como el agua transparentes.

Hoy que te miramos vestida de blanco,
como un ángel venido del cielo;
me pregunto ahora:
Será que es cierto o es que estoy loco...?
Por qué no se resiste este desconsuelo.

Nurita: Tu ausencia deja un profundo vacío,
no solo en la casa, sino en el pensamiento,
así como un alma que no se sació
como un pálido acento.

Ya la casa estará desolada,
porque le hará falta tu mirada,
pero hay otra feliz, porque ya no seguirá abandonada,
con tu ´presencia se mantendrá adornada.

En la mesa sobrará un plato,
en la sala tu asiento,
en el dormitorio tu retrato
y en nuestros oídos el sonido
del tacón de tu zapato.

Adios Nurita consentida,
negrita del alma mía;
te queremos con toda la agonía
y que el Ser Supremo te cuide cada día.

Ahora ya no habrá quien desayune conmigo,
ni a quien al trabajo ir a dejar,
pero así es el destino
de lo que nos tenemos que conformar.

Toda la casa te extrañará:
Antonia, tu abuelita, tus hermanos
y también tu mamá;
la regadera por las mañanas llorará
porque ya no te verá ni te bañará.

A Dios siempre pedimos que te bendiga
desde su altar,
para que con Amilton sean muy felices
a la nueva vida que hoy van a afrontar.

(12 de marzo de 1994.)

Autor:  José Nery Gramajo Sántos.


Torre Antañona (San Carlos Sija)

Torre de San Carlos centenaria
con tu reloj nos decías tu plegaria
dando la hora a los niños de primaria
cómo a las tropas de infantería.

Naciste al pie del cerro enclavada
como un lucero en la madrugada;
el cerro que no te quita la mirada
como a una novia apasionada.

Testiga has sido de generaciones,
porque en tu presencia pasan las procesiones;
los aldeanos con múltiples canciones
cabalgando en la bajada de las flores.

Cómo a nadie la vejez no te ha tocado,
mientras otras sus cuentas han entregado;
tú como siempre te has quedado
con el cerro: Tu eterno enamorado.

Tú yergues orgullosa con el quetzal
vigilando la milpa y el trigal,
porque en el pueblo tú eres la principal
cómo la época primaveral.

Unámonos como el trigo en sus espigas,
que se borren de sus hijos las intrigas,
tendiendo nuestras manos amigas:
Convirtiendo el alma como aguas cristalinas.

Estamos próximos a la celebración
donde se venera a la virgen de Concepción;
Que Dios le ayude con su bendición
a toda esa sublime población.

Adios torrecita, yo te canto,
que te cubras con un hermoso manto,
recibas mi saludo con encanto
y seas adornada con hojas de acanto.

Ahora solamente me despido,
pronto seré en la tierra consumido;
mientras tú seguirás viviendo,
ya de tu presencia estaré escondido.

Tú continúas la vida tan vertical,
nosotros evaporándonos como agua de manantial;
nos veremos desde el  cielo de cristal
porque rendiré cuentas  al Padre Celestial.


Autor:  José Nery Gramajo Sántos. 

Añoso ciprés. (Sibilia)

(Desde la tierra de los Altos,
desde la estrella y la luna de Xelajú
yo te canto porque lo mereces tú.)

Hermoso ciprés centenario
que yergues junto al calendario,
testigo de generaciones
que han ido al calvario
cuando se escucha sonar el campanario.

En Sibilia la suerte me permitió haber nacido;
a los cabalgantes has complacido,
así como a los pajarillos
que en ti hacen su nido;
porque eres ciprés entre otros preferido.

Muchos quisimos estar bajo tu sombra,
pero el destino es quien hace la obra;
estando lejos, pero orgullosos se te recuerda
esperando verte cuando se celebre la feria.

Entre rumores y carcajadas,
tú vigilando las calles empedradas
junto a los jóvenes en sus alboradas
cuando hacen en el pueblo las veladas.

Conservas tu color tan natural
que se confunde entre la milpa y el trigal,
como el agua que se echa en un cristal
o como el viento en la época primaveral.

Centinela de mi pueblo adorado,
conjugando con el cielo estrellado
que constante ha estado a tu lado
con el néctar de tus hojas perfumado.

La vida pasa como los doce meses del año,
pero a ti ni siquiera te han hecho daño;
viviendo siempre como en otoño
al igual que el Señor de San Antonio.

Ya pocos te estamos venerando,
muchos se han ido de ti separando;
pero tu te seguirás quedando
aunque otros se vayan sepultando.

Añoso ciprés ya te canté,
pero en mi mente siempre te tendré,
cuantas veces junto a ti estaré
e inmarcecible te declamaré.

Como ninguno no has envejecido,
por eso te echamos al olvido,
porque como hermanos tuyos hemos sido;
hoy sólo te expreso mi sincero despido.

Autor:  José Nery Gramajo Sántos.




Cajolá. (Mi tierra natal)

Cajolá de mis ensueños,
lugar que me dio la luz de la existencia,
por eso te recuerdo aunque pasen los años;
así me lo dicta la conciencia.

Pueblo enclavado en la cima
del cerro Calafuitz,
adornado de sus múltiples paisajes
en sus diversiones con los moros y su Ajitz
como de sus aldeas rodeado.

El día de la celebración
se ven mujeres vestidas de multicolor,
sus habitantes alegrando la procesión
y sus edificios adornados en su corredor.

Se admiran tus milpas y los trigales
que es toda su dedicación,
como sus ovejas en sus corrales
que lo hacen con toda dedicación.

Que puede decirse de su carbón,
producto apetecido en el mercado
que distribuyen en diferente población,
el que fabrican con todo cuidado.

Pueblecito de incomparable geografía
que alegra de noche y de día
a sus pobladores mantiene en armonía
y compartiendo juntos la alegría.

Con una mi hermana  
nacimos en este suelo
fue tan bella esa mañana
porque en Cajolá vimos la luz con anhelo.

Cajolá muy querido
nunca te he podido servir,
no sé por qué Dios no me lo ha concedido,
de repente allí iré a morir.

Cajolá del recuerdo;
en ese lugar adormecido
hoy de ti se despide
un hijo de esa tierra agradecido.

Autor:  José Nery Gramajo Sántos.

Dios.

Tu que en seis días hiciste
los cielos y la tierra,
así como toda la humanidad;
es tu creación entera
porque así es tu voluntad.

Hoy que estoy frente a tu altar
vengo a entregarme rendido
para que mi corazón pueda mejor palpitar
y de ti estar totalmente protegido.

Dios de bondad misericordiosa
te estoy agradecido por mi redención,
me viniste a dar inspiración amorosa
para gozar de tu eterna salvación.

Nos ofreces cosas de oro
para vivir a tu lado;
espero tener el corazón puro
y estar bien acompañado.

"Gracias Dios bendito"
por lo que me has permitido,
sin ti nada hubiera hecho solito
sino por lo que tú me habías preparado.

Tus cuidados siempre te ruego,
que me protejas omnicio;
todo mi espíritu te entrego
para que lo hagas propicio.

Espero que acojas mi oración
como la de tu hijo en el madero;
sigo entregándote mi corazón,
el que vengo a dártelo entero.

Así sea...!

Autor: José Nery Gramajo Sántos.