domingo, 26 de enero de 2014

Ella.

Ella llegó de repente
y ahora se va de mi vida
ella está siempre en mi mente
pero no sé, si volverá.

Ella se lleva esa ilusión
que parecía una eternidad;
ella deja a mi corazón
hundido en la soledad.

Ella una rosa sembró
en medio de la gloria,
de ella no me olvido yo
ni borrando mi memoria.

Ella me hizo sonreír
cuando me sentía mal,
ella ahora me hace sufrir
que ha llegado  el final.

Autor:  Mario Rodríguez Palacios.

Por tu amor.

Por un beso haría
a las estrellas bajar,
mi alma te regalaría
para contigo siempre estar.

Por tener esa mirada
me iría al firmamento;
y convertiría a la nada
en un bello pensamiento.

Por probar esa miel
que desprende tu boca,
dulce haría yo la hiel
y tan suave la roca.

Escribiría una canción
con la frescura del rocío,
para sentir a tu corazón
latir junto al mío.


Autor. Mario Rodríguez Palacios. 



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¿Como saber?

¿Cómo saber si ella
quiere estar conmigo?
¿Cómo saber si una estrella
le serviría de abrigo?

¿Cómo saber si el fuego
le da todo su calor?
¿Cómo saber si este ruego
hará que acepte mi amor?

¿Cómo saber si el cielo
es donde ella duerme?
¿Cómo saber si este anhelo
hará que me enferme?

Soy un pájaro herido
que no sabe donde ir,
si me das lo que he perdido
te  amaré hasta morir.

Autor: Mario Rodríguez palacios.

¿ Por qué será?

¿Por qué será que hay injusticia
cuando se habla de verdad ?
¿Por qué será que la avaricia
termina con la sinceridad?

¿por qué será que hay malicia
cuando se debe querer?
¿Por qué será que una caricia
es algo difícil de comprender?

¿Por qué será que hay traición
cuando existe la lealtad?
¿Por qué será que en tu corazón
ya no penetra la amistad?

¿Por qué será que hay amor
y nadie lo quiere dar?
Por qué será que el temor
nadie lo quiere enfrentar?

Autor: Mario Rodríguez  palacios.

Pienso en ti.

Veo la lluvia caer
y me siento abandonado, 
quisiera yo comprender
este amor apasionado.

En ti vivo pensando
y si no te veo un día,
mi vida se va acabando
como un pájaro en agonía.

Veo a los ríos secarse
y a mis ojos llorar,
veo al cielo alejarse
como una ola en el mar.

Un ángel veo venir
para darme su protección,
sí el amor es compartir
te regalaré mi corazón.

Autor:  Mario Rodríguez palacios.

Debes creer.

Debes creer en ganar
y nunca en perder,
si en algo has de fallar
también vas a aprender.

Debes creer en Dios
y no en falsedad,
porque juntos los dos
son señal de verdad.

debes creer en la vida
y nunca en morir;
lo bueno nunca se olvida
y contigo se ha de ir.

debes creer en el amor
y no en la traición,
olvida todo el rencor
y ama con el corazón.

Autor: Mario Rodríguez Palacios

IFEBO

Tanto he esperado el encanto de esta fecha
para elogiarte desde los umbrales de la historia,
la que has bordado en Quetzaltenango
para inmortalizar a Guatemala allá en la gloria.

No hay más testigos que afloren en mis versos,
como lo es Dios y tú, que todo ensalma;
es que no te han importado los abrojos
para llegar a tu sitial en bella calma.

Has polinizado la educación en esta patria
hasta formar constelaciones en la gran sabiduría,
no hay nadie que se oponga a tus preceptos
o mancille tu propio olimpo que formaste un día.

Has formado corolarios de féminas benditas,
has dejado en ellas tu inmensa educación de amor;
quienes han formado constelaciones en el cielo
y ejemplos terrenales de cultura y esplendor.

Tu caminar nunca ha sido incierto
porque llevas el ánfora de luz para educar;
tu lámpara tiene el aceite de néctar tan divino
el que nadie ha podido en otros lares encontrar.

Es que tienes desde el día en que naciste
la magia positiva que honra y ennoblece,
la que multiplica tus talentos
junto al pan del saber sacrosanto que bendice.

Ello engrandece mi poesía
y mi espíritu se purifica con más razón;
tan solo, por estar aquí en tu estrado
ya me imagino en tu noble corazón.

Por ello soy tu heredero más humilde
para darte los versos que Dios me regaló
para escribirlos en el prisma de tu cielo
y en los laureles que también te develó.

Así retribuimos algo a tus inéditos esfuerzos
que han sido invalorables a la juventud
que conforma tus vergeles tan eternos
donde estoy seguro no hay otro como tú.

Bendito seas en tus nítidos costados
y en tu consigna educativa de bondades;
anhelo que tu barca bien calafateada
nunca decline en oscurantismo y tempestades.

Es así como templas tu armadura
y le pones iridiscencia a tu sendero
para apartar las tinieblas de tu paso
y alcanzar el objetivo verdadero.

Porque no hay más lúcido ahínco
que llevar a tus niñas a la verdad y a la razón:
En que la mujer es el origen de la vida
y el perfume y hálito de esta bella creación.

¡Bendito seas oh, IFEBO sacrosanto;
columna vertical de mi bella Xelajú..!